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Seguimos recorriendo el Alcázar de Sevilla en busca de los rincones con el sello de Artesanía Salcedo. Si ya hablamos del aplique de farol “Rey Don Pedro” y la historia del monarca que le da nombre, esta vez nos trasladamos a los jardines. Sin duda, esta zona es una de las más conocidas y visitadas por su belleza botánica. Un ambiente envuelto de magia e historia donde podemos disfrutar, incluso, de conciertos durante las noches de verano.

Su origen tuvo lugar en los tiempos en los que la construcción servía de fortaleza defensiva más que de palacio. Los habitantes contaban alrededor del edificio con huertas de aprovisionamiento. El paso de los años y los tiempos de paz en la ciudad transformaron aquello en una serie de pequeños jardines y patios acordes a la arquitectura y conectados entre sí. Posteriormente, fueron ampliándose hasta dar lugar a todo el terreno que podemos disfrutar hoy en día. Sin duda, una amplia superficie de plantas y fuentes de todas las variedades.

Y es que, cada parte de los jardines que rodean el Alcázar de Sevilla tiene unas características concretas, dependiendo de la época que surgieron y el estilo que predominaba entonces, así como las distintas transformaciones que se fueron sucediendo.

De los jardines musulmanes al manierismo

Hablando de estilos y transformaciones, debemos destacar lo que hablábamos anteriormente, el paso de pequeños jardines a otros de mayor extensión. La influencia andalusí era de pequeños terrenos en los patios, destacando la importancia que la cultura musulmana otorga a las plantas y el agua.

Galería de los Grutescos

Galería de los Grutescos

En cuanto a las huertas, la mayor transformación llegó por un rey cristiano, Felipe II. El hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, quienes por cierto se casaron en el Alcázar de Sevilla, estaba enamorado de sus jardines sevillanos y quiso llevarlos más allá. Aquellas pequeñas huertas dieron paso a unos modernos jardines de influencia manierista.

Felipe II trajo a la ciudad este estilo artístico italiano gracias al arquitecto Vermondo Resta, maestro Mayor del Alcázar desde 1603 hasta su muerte en 1625. Resta fue el encargado de transformar una parte de la muralla musulmana en una galería desde la que contemplar los jardines. Nos referimos a la Galería de los Grutescos, uno de las construcciones más peculiares y conocidas de esta zona del palacio.

La intención del artista encargado de su ejecución fue la imitar a una cueva que pudiera fusionar la arquitectura con la naturaleza.

La leyenda del melocotonero

Volviendo al punto de vista botánico y retrocediendo de nuevo a la época del rey Don Pedro, debemos hablar de los melocotoneros que cada primavera florecen en alguno jardines. Un espectáculo para los sentidos si quieres visitar el Alcázar de Sevilla en esa estación del año.

Cuenta una leyenda medieval que esta planta fue traída al palacio por los alarifes musulmanes que trabajaban para el rey. El motivo fue que la blancura y la abundancia de las flores les recordaba el paisaje nevado de Granada.

Los jardines del Alcázar son lugar perfecto para pasear y perderse, disfrutando de toda la belleza que puede ofrecernos. Si vais por allí, os encontraréis en algún punto con el aplique de farol “Córdoba” de Salcedo Sevilla. Y si te gusta, puedes tenerlo en tu propio jardín entrando en nuestro catálogo.

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