Fabricar faroles de forja de forma artesanal es un modo de vida ligado a la historia de la Humanidad. Y hacerlo en Sevilla, es sentirnos partícipes de una parte imprescindible de la historia y la cultura de la ciudad. Hoy queremos remontarnos a los orígenes de nuestra profesión. Y, de paso, hacer un repaso a la huella de la forja en Sevilla, desde la antigüedad hasta nuestros días.

Tras la Edad de Piedra, el hombre comienza a utilizar metales para la fabricación de útiles y herramientas básicas para la supervivencia. Es el período prehistórico conocido como Edad de los Metales que comprende tres grandes períodos: la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Es en la Edad del Bronce, en el año 3.000 a.C. cuando se estima que comienzan a fundirse minerales para producir metal utilizable, ya que de esa fecha datan los primeros utensilios de hierro descubiertos por los arqueólogos en Egipto. Dos mil años después, los griegos, endurecían sus armas de hierro con tratamientos térmicos.

Tendremos que remontar algunos siglos para encontrar los orígenes de la ciudad de Sevilla, justo donde nos encontramos nosotros. Y es que, según la leyenda, un comerciante fenicio tras fundar Cádiz, remontó el Guadalquivir fundando una colonia en lo que hoy puede ser nuestra querida Plaza de la Alfalfa, junto a la que se asienta Artesanía Salcedo a comienzos de los años 70.

La huella de los metales y la forja en Sevilla

De las distinta civilizaciones y pueblos que habitaron lo que hoy es Sevilla nos quedan importantes tesoros asociados a los metales y la forja que aún podemos apreciar. Tartessos, romanos, visigodos… pero si hay un tesoro por el que comenzar esta andadura a través de la huella del metal es, sin duda, el del Carambolo. Es el primero de esta lista de diez imprescindibles del metal y la forja en Sevilla:

  1. Tesoro tartésico de El Carambolo

En referencia al río Tharsis, hoy Guadalquivir, se denominó a la zona Tartessos. La principal evidencia del pueblo tartésico es esta colección de joyas de oro y cerámica que data del siglo VIII a.C. Fue hallado en 1958 en la ciudad de Camas, a tres kilómetros de Sevilla, y puede visitarse en el Museo Arqueológico de Sevilla, en el parque de María Luisa.

  1. Reja romana de Mulva

Sin salir del Museo Arqueológico puede contemplarse una reja romana procedente de Mulva y que data de época romana (siglo II).

  1. La reja del diablo de Sevilla

Otra reja menos antigua para los amantes del misterio. Se encuentra en el edificio 1 de la plaza de Alfaro, en el barrio de la Judería de Sevilla. Una ventana de forja que es toda una joya artesanal por la dificultad técnica que entraña. Se trata de una elaboración machihembrada cuyos barrotes están entrelazados entre sí en una especie de trenzado “punzado”. Es esta dificultad la que le ha hecho ser denominada “reja del diablo”, cuando se pensó que solo el diablo tendría capacidad de manejar el hierro de esa forma.

  1. La Cruz de la Cerrajería

O Cruz de las Sierpes o de las Serpientes. Hoy ubicada en la Plaza de Santa Cruz, aunque ha pasado por distintas ubicaciones desde su primer emplazamiento en la antigua Plaza de la Cerrajería. De forja, con cuatro faroles, destacan en su diseño los ángeles lampareros, las serpientes en su base y cuatro evangelistas en los ángulos del pedestal de la cruz más icónica de Sevilla.

  1. Cadenas de la Catedral de Sevilla

Giraldillo

Continuando nuestro paseo por el Centro de Sevilla, y hablando de forja, no podemos dejar de apreciar las cadenas de la Catedral. Y es que la Catedral de Sevilla está completamente rodeada de columnas entrelazadas entre sí por cadenas de hierro. El origen de estas cadenas se relaciona con el ‘derecho de asilo en sagrado’. Una protección que se brindaba en los templos a acusado o perseguidos frente a la acción legal de la justicia civil. Las cadenas fueron colocadas para esclarecer los límites entre la jurisdicción civil y la eclesiástica en el siglo XVI.

  1. El Giraldillo

O más correctamente, la Giraldilla. La veleta que corona la Giralda de Sevilla, aledaña a la Catedral. Fabricada en bronce, mide 3,47 metros de altura y solo su cuerpo pesa más de una tonelada. Representa la Fe y el triunfo del cristianismo sobre el mundo musulmán. Actualmente puede contemplarse de cerca la réplica de bronce que la sustituyó durante su última restauración, y que se encuentra a pie de calle frente a la Puerta del Príncipe de la Catedral.

  1. El Puente de Triana

El Puente de Isabel II o Puente de Triana cruza el río uniendo el centro de la ciudad del señero barrio de Triana. Como solución para sustituir al anterior puente de barcas que unía las dos orillas, fue construido a base de piedra y hierro, con más de 27 mil piezas de metal.

  1. Faroles de forja en retablos cerámicos

Faroles de forja de la Hermandad de la Carretería

La cerámica y la forja son dos grandes inseparables en la ciudad. En las numerosas iglesias de Sevilla es habitual encontrar en su exterior retablos de imágenes flanqueados por faroles de forja. Una tradición que se mantiene y en la que conviven piezas antiguas con otras actuales, a imagen y semejanza de sus originales en muchos casos. De nuestro taller han salido una larga lista de encargos de Parroquias y Hermandades para tal fin. Destacan los faroles de la Hermandad de La Carretería, cuya historia puedes rememorar en este artículo.

  1. Faroles de forja en casas palacio

La historia de la forja y la ciudad de Sevilla

Palacio de Dueñas

Entre los palacios de la ciudad es visita imprescindible el Palacio de las Dueñas. Durante todo el recorrido por la que es residencia en la ciudad de la Casa de Alba pueden apreciarse joyas de forja salidas de este taller. Recorre en este artículo el Palacio de las Dueñas a través de sus faroles.

  1. Forja en el Alcázar de Sevilla

Pero si hay una visita que no te puedes perder en Sevilla es la del Alcázar. Una de las fortificaciones más antiguas de Europa que se mantiene en pie y que cuenta con faroles de forja, salidos de este taller, desde su entrada por la Puerta del León hasta sus jardines.

Jardines del Real Alcázar de Sevilla

Jardines del Alcázar de Sevilla

 

Esperamos que hayáis disfrutado de este paseo por la historia de una tradición milenaria que se mantiene viva en nuestra ciudad, y que es santo y seña de la cultura andaluza, en todas su formas y expresiones. Y que es nuestro particular homenaje a la forja y los fragüeros.

 

“Soy fragüero,

Yunque, clavo y alcayata.

Cuando los niños en la escuela

Estudiaban pa’el mañana

Mi niñez era la fragua

Yunque, clavo y alcayata”.

(Camarón de la Isla)

 

 

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Faroles de hierro antiguos
Proceso forjado