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Hablar de una hacienda es referirse a uno de los tipos de construcción más singulares del campo andaluz, especialmente en la zona occidental. Tanto la arquitectura como la decoración de las haciendas cuentan con un estilo muy vinculado a la región por su majestuosidad y valor tanto histórico como cultural.

el vizir con los faroles capitán y alhambra

Salón de la Hacienda El Vizir

Estas edificaciones comenzaron a levantarse entre los siglos XVII y XVIII, como epicentros de terrenos destinados a las explotación olivarera y otro tipo de cultivos. Por eso mismo, ejercían la doble función de residencia para los dueños y lugar de trabajo donde se almacenaba y producía lo recolectado. Más allá de Andalucía, la conexión que por aquellos años guardaba con América provocó que la construcción de haciendas también se expandiera por muchas zonas del continente, especialmente en los actuales México y California.

Un nuevo uso

El crecimiento de los núcleos de población y la evolución del sector agrícola dejó en desuso a las haciendas y estas tuvieron que reinventarse. Aunque el paso del tiempo provocó que algunas de ellas se perdieran, muchas han conseguido perdurar como tesoros patrimoniales que podemos seguir disfrutando en la actualidad.

Esta nueva etapa las ha llevado a otras funciones como lugar de celebraciones, hoteles u hogar para sus dueños. Eso sí, manteniendo la decoración típicamente andaluza por las que son tan apreciadas.

Los faroles, imprescindibles en la decoración de haciendas

farol san zoilo talhara

Farol San Zoilo en la Hacienda de Talhara

Los elementos de decoración siempre deben ir acorde con la estética que presente el lugar. En el caso de las haciendas, los diseños suelen guardar cierto toque tradicional teniendo en cuenta los siglos de historia de los que pueden presumir estos conjuntos. Pero eso no significa que no se pueda aportar un toque de originalidad. En el caso de nuestros faroles de forja, estas características se cumplen a la perfección, pues las posibilidades del extenso catálogo disponible nos permite adaptarnos a las circunstancias. Además, estamos hablando de faroles andaluces, por lo que la combinación siempre está asegurada.

Otra característica indispensable es la calidad de las piezas de decoración. Estas deben ser equivalentes al valor del edificio, por lo que deben cumplir con una serie de requisitos en cuanto al proceso de elaboración y los materiales utilizados. Es por ello que recomendamos el uso de artesanía de forja. Este estilo no solo va ligado a idiosincrasia andaluza desde hace milenios, sino que también requiere una precisión en la fabricación digna para presidir lugares tan inconfundibles como estos que protagonizan nuestro artículo.

Por otro lado, y siguiendo con los faroles artesanales, la extensión y arquitectura de las haciendas permite una variedad de posibilidades para su uso. En interiores, por ejemplo, los amplios salones permiten el uso de faroles grandes con los que resaltar la estancia. Para la decoración de exteriores, la construcción y el entorno natural se fusionan e influyen a la hora de elegir lo más adecuado, teniendo en cuenta que nos encontramos al aire libre.

Haciendas con faroles y apliques de Artesanía Salcedo

farol ducal en la hacienda de orán

Modelo Ducal en la Hacienda de Orán

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, nuestros artículos de forja artesanal están presentes actualmente en la decoración de haciendas de gran belleza que, si las circunstancias son propicias, podéis visitar para contemplarlos:

  • Hacienda de Orán (Utrera). El Farol Ducal preside uno de los salones más señoriales de este lugar dedicado tanto a las celebraciones como al hospedaje.
  • Hacienda El Vizir (Gines). Otro caso de reconversión para grandes eventos. Y no nos extraña, teniendo en cuenta sus grandes salones y los bellos jardines. Una de nuestras estancias favoritas es la que tiene los faroles Capitán y Alhambra.
  • Hacienda de Talhara (Benacazón). Joya del neomudéjar en el Aljarafe sevillano. La hacienda es de propiedad privada, pero la antigua ermita se puede visitar.
  • Casa de las Monjas (Espartinas). Aunque fue una hacienda en sus orígenes, se conoce mayormente por haber sido convento y residencia de mayores. Hoy en día es el centro cultural de la localidad sevillana.
  • Hacienda de la Paz (California). Ya os contamos que este tipo de construcciones cruzaron el Atlántico y se hicieron habituales en esta zona de América. La localidad de Rolling Hills, cerca de Los Ángeles, cuenta con este caso propio.
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